Tapiz «Despertar en un dolmen»: una figura femenina reclinada en tonos grises y una cabeza dentro de un marco oscuro redondeado, rodeadas de marrones y negros.Ver a tamaño completoTapiz «Despertar en un dolmen»: una figura femenina reclinada en tonos grises y una cabeza dentro de un marco oscuro redondeado, rodeadas de marrones y negros.

Despertar en un dolmen

Año
2001
Técnica
Tapiz
Dimensiones
111 × 147 cm
Disponibilidad
Precio a consultar

Este tapiz hunde sus raíces en mis recuerdos de infancia: los veranos en la montaña en casa de mi abuela y las excursiones secretas por senderos prohibidos que a menudo llevaban a antiguos dólmenes. Aquellas primeras impresiones despertaron algo profundo en mí y acabaron inspirando la creación de Despertar en un dolmen.

Durante mucho tiempo, la composición quedó sin terminar. Faltaba algo esencial, algo que se me escapaba. Mis recuerdos flotaban como niebla, informes y esquivos. Entonces, de repente, volvió una imagen nítida: de niño, una vez me metí dentro de un dolmen. Recuerdo la increíble quietud, el silencio ingrávido. Y entonces, la luz. Un haz de claridad atravesó la piedra y, en él, vi una única flor de diente de león. De algún modo, una semilla había encontrado el camino hacia el interior y había florecido, delicada y redonda.

Soplé suavemente sobre el vilano, y el espacio a mi alrededor resplandeció, vibrando con una luz plateada. En ese instante pensé: esto es Dios. Los adultos ya habían intentado explicarme qué era Dios, pero la respuesta había estado allí todo el tiempo: en el dolmen, en el diente de león, esperando en silencio.

Este tapiz intenta captar ese sentimiento: la revelación inesperada, el asombro infantil, el carácter sagrado de las cosas pequeñas. No es solo un recuerdo tejido en la tela, sino un momento de despertar conservado en hilo y forma.

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